¿Cuándo acudir?

Señales de Alerta para acudir a un profesional Fisioterapeuta u Osteópata Pediátrico

Como experta en terapia física y osteopatía pediátrica, entiendo la preocupación de los padres por el desarrollo de sus hijos. Es crucial identificar a tiempo cualquier señal de alerta que pueda indicar la necesidad de nuestra intervención. A continuación, detallo las señales más comunes, separadas por edad y área de desarrollo, para que los padres sepan cuándo buscar ayuda profesional.

En Recién Nacidos (0-3 meses)
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En Bebés (4-12 meses)
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En Niños Pequeños (1-3 años)
Cuándo acudir

En Recién Nacidos (0-3 meses)

En esta etapa, el desarrollo motor es reflejo. Las señales de alerta se centran en la asimetría, dificultades en la alimentación y la irritabilidad excesiva.

  • Asimetría en la postura o el movimiento:
    • Cabeza inclinada o preferencialmente girada hacia un lado (tortícolis). Observa si tu bebé siempre mira hacia el mismo lado cuando está acostado.
    • Dificultad para girar la cabeza hacia ambos lados por igual.
    • Un brazo o una pierna que parece menos móvil o más rígida que la otra.
    • Postura en forma de «C» cuando está acostado boca arriba o boca abajo.
  • Problemas en la alimentación:
    • Dificultad para succionar o coordinar succión-deglución-respiración. El bebé se cansa rápido al mamar o al tomar el biberón, se atraganta con frecuencia, o el proceso es muy largo.
    • Irritabilidad o incomodidad durante la alimentación, arqueando la espalda o llorando.
    • Reflujo gastroesofágico significativo o cólicos persistentes a pesar de medidas dietéticas.
  • Irritabilidad y sueño:
    • Llanto inconsolable o excesivo sin causa aparente.
    • Dificultad para dormir o despertares muy frecuentes.
    • Incomodidad o rigidez al ser cargado o al cambiarle el pañal.
  • Deformidades craneales:
    • Aplanamiento en un lado de la cabeza (plagiocefalia) o en la parte posterior (braquicefalia). Esto suele estar asociado con la preferencia de la posición de la cabeza.

En Bebés (4-12 meses)

Durante este periodo, el bebé adquiere hitos motores importantes. Las señales de alerta suelen estar relacionadas con el retraso o la calidad de estos hitos.

  • Retraso en los hitos del desarrollo motor:
    • A los 4-5 meses: No mantiene la cabeza firme, no intenta alcanzar objetos con las manos o no se lleva las manos a la boca.
    • A los 6-7 meses: No se voltea de boca arriba a boca abajo (o viceversa), no se sienta con apoyo o no intenta ponerse de rodillas.
    • A los 8-9 meses: No se sienta sin apoyo, no gatea (o lo hace de forma asimétrica), no intenta ponerse de pie apoyándose.
    • A los 10-12 meses: No intenta ponerse de pie o no da pasos con apoyo.
  • Movimientos asimétricos o patrones de movimiento inusuales:
    • Gateo asimétrico (arrastrando una pierna, por ejemplo, o solo usando un lado del cuerpo).
    • Uso preferencial de un solo lado del cuerpo para alcanzar objetos, gatear o sentarse.
    • Movimientos descoordinados o rígidos.
  • Dificultades en la motricidad fina:
    • Dificultad para manipular juguetes, transferirlos de una mano a otra o hacer pinza con los dedos (a partir de los 9-10 meses).
  • Persistencia de reflejos primitivos:
    • Si los reflejos de Moro (sobresalto), prensión palmar o plantar, o el reflejo tónico asimétrico del cuello persisten más allá de la edad esperada.

En Niños Pequeños (1-3 años)

En esta etapa, se consolidan la marcha y la coordinación. Las señales de alerta se centran en la calidad de la marcha, el equilibrio y la adquisición de nuevas habilidades.

  • Retraso en la marcha o marcha atípica:
    • No camina de forma independiente a los 18 meses.
    • Marcha de puntillas persistente (siempre camina de puntillas).
    • Marcha inestable, con caídas frecuentes.
    • Arrastra un pie o cojea.
    • Postura encorvada o asimétrica al caminar.
  • Dificultades en el equilibrio y la coordinación:
    • Tropiezos y caídas muy frecuentes.
    • Dificultad para subir o bajar escaleras.
    • Falta de coordinación al correr o saltar.
  • Problemas de postura:
    • Postura encorvada, hombros adelantados.
    • Una pierna más corta que la otra (aparente o real).
    • Diferencia en la altura de los hombros o las caderas.
  • Dolor o malestar:
    • Quejas frecuentes de dolor en las piernas, espalda o cuello que no ceden con el descanso.
    • Rigidez matutina.
  • Regresión en el desarrollo motor:
    • Si el niño pierde habilidades motoras que ya había adquirido.

¿Qué hacer si identificas alguna de estas señales?

Si observas alguna de estas señales en tu bebé o niño, te sugiero el siguiente proceso:

Observación y Registro

  • Toma notas sobre cuándo y con qué frecuencia observas la señal.
  • Considera grabar un video corto si es posible, ya que esto puede ser muy útil para el profesional.

Consulta con tu Pediatra

Comenta tus preocupaciones con el pediatra de tu hijo. Él podrá hacer una evaluación inicial y, si lo considera necesario, derivarte a un especialista.

Búsqueda de un Fisioterapeuta u Osteópata Pediátrico

Si el pediatra lo recomienda o si tú sientes la necesidad de una segunda opinión especializada, busca un profesional con experiencia en fisioterapia y/u osteopatía pediátrica. Es importante que el terapeuta esté familiarizado con el desarrollo infantil.

Evaluación Especializada

El fisioterapeuta u osteópata realizará una evaluación exhaustiva del desarrollo motor, la postura, la movilidad articular y la función general de tu hijo. Esto incluirá una anamnesis detallada (preguntas sobre el embarazo, parto, primeros meses, etc.) y una observación cuidadosa.

Plan de Tratamiento y Seguimiento

  • Basado en la evaluación, se diseñará un plan de tratamiento individualizado, que puede incluir técnicas manuales, ejercicios terapéuticos, recomendaciones para el hogar y pautas sobre el manejo diario.
  • Se establecerán sesiones de seguimiento para monitorear el progreso y ajustar el tratamiento según sea necesario.

Recuerda, la detección temprana es clave para obtener los mejores resultados. No dudes en buscar asesoramiento profesional si tienes cualquier preocupación sobre el desarrollo de tu hijo. Es mejor consultar y descartar, que esperar a que el problema se agrave. Si lo deseas, agenda una cita.

  1. Observación y Registro:
    • Toma notas sobre cuándo y con qué frecuencia observas la señal.
    • Considera grabar un video corto si es posible, ya que esto puede ser muy útil para el profesional.
  2. Consulta con tu Pediatra:
    • Comenta tus preocupaciones con el pediatra de tu hijo. Él podrá hacer una evaluación inicial y, si lo considera necesario, derivarte a un especialista.
  3. Búsqueda de un Fisioterapeuta u Osteópata Pediátrico:
    • Si el pediatra lo recomienda o si tú sientes la necesidad de una segunda opinión especializada, busca un profesional con experiencia en fisioterapia y/u osteopatía pediátrica. Es importante que el terapeuta esté familiarizado con el desarrollo infantil.
  4. Evaluación Especializada:
    • El fisioterapeuta u osteópata realizará una evaluación exhaustiva del desarrollo motor, la postura, la movilidad articular y la función general de tu hijo. Esto incluirá una anamnesis detallada (preguntas sobre el embarazo, parto, primeros meses, etc.) y una observación cuidadosa.
  5. Plan de Tratamiento y Seguimiento:
    • Basado en la evaluación, se diseñará un plan de tratamiento individualizado, que puede incluir técnicas manuales, ejercicios terapéuticos, recomendaciones para el hogar y pautas sobre el manejo diario.
    • Se establecerán sesiones de seguimiento para monitorear el progreso y ajustar el tratamiento según sea necesario.

Si te identificas con alguna de estas situaciones o simplemente buscas un apoyo experto en el desarrollo de tu bebé, te invitamos a explorar más a fondo cómo podemos ayudarte.

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